Fiesta de goles en el Romano
El Imperio, sin prisas, pero sin pausa, fue ganando metros ante un rival que se diluyó como un azucarillo. Tras veinte minutos de sopor, el Miajadas enseñó su escudo con la firma de un Felipe que pifiaba sólo ante Juli (min. 20). Ver para creer. El Imperio se soltaba la melena y no tardaría en encontrar el gol. El califa cordobés Ordóñez 'arrancaba la moto' en la frontera de los tres cuartos, y tras una pared con Plá, abría la cueva rojilla.
2-0 y al vestuario
Al borde del descanso y lejos de conformarse con el primer bombón de la tarde, el Imperio, por medio de Vilorta, encendía su aura futbolística, logrando el 2-0 que daría paso al segundo acto.
Tras el receso, el Imperio pronto disiparía las dudas -si es que existían- con el tercero, obra de Vilorta (min. 51). Lejos de reaccionar, una tormenta cegadora de juego y goles se echó encima de un pobre Miajadas que ni con toda su gente replegada, achicando balones como agua en el Titanic, pudo salir a flote en un duelo que, lejos de deleitar las pupilas con un fútbol de alcurnia, al menos obsequió a la parroquia local con una borrachera de goles a la que se sumaron Álvaro Plá y un José Ángel que puso los puntos sobre las íes en un choque de nítido dominio imperialista.
















